Tania y su hija Tamara son personas maravillosas y muy acogedoras. La casa está bien ubicada y lejos del ruido de la carretera (Muy cerca del centro de la ciudad y de la montaña). A pesar de los cortes de electricidad repetitivos, ¡Tania supo cocinarnos las mejores comidas! ¡Gracias de nuevo por todo!